Everglades, el inquietante mundo de los pantanos

Situado en el extremo sudeste de Estados Unidos, donde la península de Florida se asoma al mar Caribe, el Parque Nacional de los Everglades es una gran marisma cubierta por extensos bosques de pinos y cipreses, grandes palmeras, lagos, zonas pantanosas, estuarios, manglares…Una tierra que parece extenderse en busca del horizonte, en la que pájaros, peces e insectos, marmotas y caimanes dependen los unos de los otros para poder sobrevivir. Y todos ellos, a su vez, dependen del ritmo estacional, marcado por la alternancia de periodos secos y húmedos. Hasta ocho ecosistemas distintos integran el complejo engranaje de este inmenso espacio protegido y no solamente por la belleza de su paisaje, sino por su extraordinaria riqueza en flora y fauna.

Una sombría y misteriosa ciénaga, una selva llena de reptiles, manglares y lujuriosa vegetación, aves exóticas y sonidos inquietantes a cada paso donde la vida se mueve al ritmo de unas aguas que resplandecen bajo el sol subtropical. Un rincón olvidado donde se pueden escuchar los latidos de la jungla y vivir la más apasionante de las aventuras.

 UN MISTERIOSO LABERINTO DE LA NATURALEZA VIRGEN

Ecológicamente, los Everglades se relacionan con una larga serie de lagos y cursos de agua que empieza en el interior de Florida, en las vertientes más meridionales de la elevada sección media del estado conocida con el nombre de Cresta Central. Desde allí este sistema hidrológico se abre en abanico hacia el sur y se extiende por gran parte de la mitad meridional de la península, primero por el valle del río Kissimmee hasta el lago Okeechobee y luego por una vasta llanura ligeramente inclinada y cubierta de una variedad de juncia que alcanza hasta cuatro metros de altura, con hojas provistas de finos y agudos dientes a lo largo del nervio central y de los bordes, la cual recibe el nombre de sawgrass (hierba sierra). Este inmenso herbazal, salpicado de pequeños grupos de árboles de madera dura, las llamadas -islas de árboles-, se extiende hacia el extremo sur de la península, hasta la franja costera de manglares, las dunas y los salobres estuarios de la bahía de Florida y el golfo de México.

Okeechobee (su nombre significa “agua grande”) es el mayor de los lagos de agua dulce del estado de Florida. Cubre alrededor de 1.890 kilómetros cuadrados y es excepcionalmente poco profundo para su tamaño (tiene una profundidad media de tres metros). Se cree que se formó aflorando del océano hace unos seis mil años atrás, cuando retrocedieron las aguas. En su interior tiene varias islas: Kreamer, Ritta, Grass, Observation, Bird, Torry, Horse, Eagle Bay y Hog.

Más hacia el sur se encuentra la Reserva Nacional Big Cypress. Culturalmente, el pantano del Big Cypress fue el hogar y refugio para las tribus indias Miccosukee y Semínola. El agua dulce del pantano resulta esencial para el mantenimiento de los estuarios marinos a lo largo de la costa sudoeste de la península, cuenta con infinidad de especies de plantas, tanto de clima tropical como templado, y una fauna muy diversa, incluyendo la escurridiza pantera de Florida que suele merodear por los márgenes de los pinares. En esta reserva hay diferentes zonas para poder acampar.

En el rincón más sudoccidental de esta región se halla el Parque Nacional de los Everglades, que con sus 5.232 kilómetros cuadrados es el tercero en extensión de Estados Unidos. Un paraje único que no tiene parangón en ningún lugar de la Tierra.

El bosque inundado, combinando las fuerzas de la tierra y el agua, es un terreno común donde todas las criaturas se mueven en libertad: Ibis, mapaches, conejos de marjal, culebras de agua, escorpiones, garzas, nutrias, cangrejos, infinidad de especies de insectos y aves. Curioso también el manatí o “vaca marina” que forrajea entre las plantas acuáticas (un ejemplar adulto puede ingerir unos cien kilos de vegetación diarios). A pesar de tener hábitos acuáticos es, por todas sus características, semejante a los demás mamíferos, suele encontrarse en las desembocaduras de los ríos, procurando encontrar remansos poco profundos, estancados y tranquilos, en busca de la vegetación sumergida.

Main Park Road es la única carretera que atraviesa el parque, desde Homestead, en el límite oriental de los Everglades hasta el punto en que se sumerge en la bahía de Florida, en la ciudad de Flamingo.

Impresiona el silencio en plena naturaleza salvaje, sólo roto por los juegos nupciales de una bandada de ibis. Una garza real blanca que se alisa de forma cuidadosa el plumaje con su largo pico. Un anhinga, el pájaro serpiente, con sus amplias alas y largo pico ensartando cualquier pez en el pantanal, dos garzas persiguiéndose entre los cañizales, el graznido de las gaviotas o un caimán avanzando con taimada lentitud.

Los caimanes, los mayores y más peligrosos depredadores del parque, desempeñan una función que asegura la supervivencia de otras muchas especies, especialmente durante la sequía invernal.

En cualquier rincón puede aparecer un caimán a escasos metros de distancia, inmóvil, simulando estar dormido con sus ojos cerrados, pero de repente, abre los párpados y siembra de excitación la escena para quien lo contempla, hasta que vuelve a sumergirse en las pantanosas aguas.

El silencio es absoluto, parece como si pudiera escucharse el respirar de los árboles con la suave brisa. Huele a agua y a vida. Se experimenta una extraña sensación de sosiego, de tranquilidad absoluta.

LOS CAYOS Y FLAMINGO

El cayo Paradise es una de las muchas islas de árboles que existen, un lugar de belleza insólita, con vegetación virgen. Debido a que la aguanosa extensión del marjal que la rodea, hacen de cortafuego natural y no se producen incendios. Se trata de un escenario ideal para absorber el peculiar encanto de un bosque tropical de árboles de madera dura. Un oasis de frescor en un paisaje húmedo y vaporoso, un lugar agradablemente humano. Hay partes en su interior que nunca visita nadie.

Una señal de que el extremo de la península de Florida se aproxima a las inmediaciones de los trópicos es su franja costera de ciénaga de mangles. Los mangles de Florida son los más exuberantes del mundo. El manglar se extiende al norte hasta el cayo Cedar en la costa del golfo de México y hasta San Agustín en el costado Atlántico. En toda Florida, la zona costera generalmente está dominada por el mangle colorado, principalmente plantas jóvenes que crecen en el suelo que se halla periódicamente bajo el agua.

Los manglares también son el hábitat de infinidad de criaturas. Las serpientes se deslizan por los troncos de los árboles en busca de los huevos y polluelos de aves, los cormoranes se alimentan de peces, a los mapaches les gustan mucho las ostras que viven junto a las raíces….

Las tormentas de otoño, con sus mareas extraordinariamente altas, son una bendición para los manglares. Le traen sustancias nutritivas que necesita para su bienestar, pero cada cierto tiempo, los terribles huracanes, con vientos que superan los 300 kilómetros/hora arrancan las cortezas de los árboles, aunque el manglar siempre tiene una gran capacidad de regeneración.

Como un antiguo campo de batalla, el cabo Sable, en el extremo sudoeste de Florida, es la trayectoria de los huracanes. Un lugar desolado y por lo general azotado por una historia de violencia.

En Eco Pond y Mrazek Pond, observar las enormes bandadas de pájaros y disfrutar del maravilloso entorno natural mientras el sol se refleja en la superficie del agua, son el pasatiempo preferido para quien se desplaza hasta aquí. Muy a tener en cuenta a los mosquitos, acuden en cantidad amenazadora y existen infinidad de especies, aunque aseguran que sólo doce de estas especies son capaces de picar. El problema reside en saber distinguir las especies.

Muy recomendable atravesar en canoa por los mangles. La llamada bahía del Infierno, pese a lo que su nombre indica, se trata de un lugar encantador.

Estas fueron las tierras que debió encontrarse el explorador español Ponce de León, cuando en el siglo XVI anduvo buscando aquí la fuente de la eternidad y lo que encontró fue a los indígenas.

Sin duda alguna, cualquier movimiento por el parque debe hacerse con la ayuda de un guardabosque.

Flamingo fue antaño un lugar de pescadores, hoy convertido en el centro de visitantes más meridional del parque. En la actualidad existe, además, una localidad de apenas un puñado de casas, donde las águilas pescadoras hacen sus nidos en cualquier parte y los pelícanos se encaraman en los pilones del muelle.

Antes sólo se podía llegar a Flamingo en barca y desde Key West, al sur, a 176 kilómetros de distancia, pero desde 1922 existe la Main Park Road, la carretera procedente de Homestead.

Asimismo, existe la interesante posibilidad de atravesar con canoa las poco profundas aguas de la bahía de Florida.

Los Everglades fueron declarados reserva de la biosfera por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad y humedal de importancia internacional.

EL HÁBITAT DEL REY DE LOS PANTANOS

El aligátor, cuyo nombre en castellano es una deformación de “lagarto”, con el que los conquistadores españoles de Florida bautizaron inicialmente a este reptil de grandes proporciones, es el auténtico rey de los pantanos. Sin el caimán, los pantanos no podrían sobrevivir, aseguraban los indígenas.

Se encuentran casi siempre en aguas dulces, muy raramente se les ve en lagunas salobres y nunca se adentran en el mar. Esto es debido a que carecen de las glándulas secretoras de sal de las que disponen los cocodrilos.

Se diferencian fácilmente de los cocodrilos por la forma de su cabeza y morro, más anchos y cortos. Sus dientes no suelen sobresalir cuando tienen la boca cerrada, cosa que sí sucede con los cocodrilos. Los ojos están situados en una posición más atrasada respecto a otros géneros. El color de su gruesa piel es normalmente bastante oscuro.

Ambos sexos son territoriales y en ocasiones suelen producirse violentas luchas por el dominio de éstos. No obstante, suelen evitarlas merced a su potente rugido disuasorio. Son uno de los pocos reptiles capaces de emitir ciertos sonidos. .

Se  considera que el caimán es una de las especies más grandes de todo el continente americano, pudiendo alcanzar los ejemplares adultos hasta cuatro metros de longitud.

Aunque de hábitos primordialmente acuáticos, pasa también horas al sol y puede recorrer grandes distancias por tierra a la búsqueda de nuevos territorios e incluso avanzar muy rápido durante distancias cortas. Los jóvenes se alimentan de gusanos e insectos acuáticos, mientras que los adultos comen casi cualquier cosa que se mueva: peces, aves, tortugas, roedores e incluso animales del tamaño de un venado. Los caimanes también matan con frecuencia animales domésticos como perros y gatos. Los ataques contra humanos no son frecuentes, pero tampoco excesivamente raros. No obstante, cuando éstos se producen casi nunca acaban con la muerte de la víctima. Conviene recordar que los aligátores americanos prefieren evitar al hombre, y que los casos de ataques son casi siempre consecuencia de personas imprudentes que penetraron en las zonas de cría.

El caimán está protegido en Estados Unidos, por lo que su peor enemigo son los miembros de su propia especie. No suelen ser de temperamento tan agresivo como los cocodrilos. Los jóvenes de un metro o menos, no ofrecen ningún peligro, por lo general son tímidos y huyen cuando alguien se les acerca. En los Everglades se recomienda no molestarles, ni tampoco darles comida, dado que entonces podrían perder su miedo a los humanos. Una mordida de un ejemplar acabado de salir del cascarón puede costarle un dedo al atrevido. Y las hembras acuden de inmediato en ayuda de los pequeños cuando éstos chillan.

En el parque hay senderos elevados que permiten caminar sobre sus hábitats. Una ventana al mundo exótico de los Everglades.

La inmovilidad de estos grandes reptiles durante horas puede resultar tediosa, pero hay que tener paciencia. Contemplar como se deslizan por el agua resulta, como mínimo, expectante. Ellos son los auténticos reyes en los pantanos de los Everglades.

TERRITORIO SEMÍNOLA

Originarios de la península de Florida, la nación semínola constituye, sin duda alguna, uno de los casos más significativos entre las demás naciones indígenas de Norteamérica.

El origen de su nombre podría ser el de fugitivo (según los creek) o una derivación del vocablo castellano “cimarrón” (asilvestrado o salvaje). Ejemplo de mestizaje, en su seno se fueron integrando muchos de los supervivientes de otras tribus (yamasis, apalaches, creek red sticks, etc.) derrotadas por el hombre blanco y por numerosos esclavos huidos de las plantaciones, unificados a partir de su lengua muskogi. Recolectores de frutos y cultivadores de maíz, tabaco, calabazas, melones, cazadores, pescadores y recolectores de frutas, el contacto con los españoles les convirtió también en criadores de ganado vacuno.

Los legendarios  semínolas acostumbraban a utilizar ropas multicolores cosidas con bandas intercaladas (una técnica conocida actualmente como patchwork).

Vivían en unas chikee, peculiares cabañas hechas con palmas sobre madera de ciprés y eran perfectamente conocedores de su entorno, los pantanos, en los cuales desenvolvían su vida cotidiana. Formaban parte de tribus pacíficas hasta que llegaron las hostilidades.

Acosados sin cesar por las autoridades de Washington, que pretendían expulsarles de sus tierras y confinarlos en reservas, entre 1.817 y 1.858 mantuvieron hasta tres conflictos bélicos con el ejército norteamericano. Durante las llamadas “Guerras Semínolas” se produjeron auténticas matanzas por ambas partes y, aunque al final muchos de ellos fueron deportados a Oklahoma, otros, alrededor de unos trescientos seminolas, se refugiaron en los pantanos de la región sin que el ejército -a menudo sorprendido en rápidas emboscadas- pudiera desalojarlos. El enorme costo que suponía el mantenimiento de fuerzas regulares en un territorio extremadamente difícil de controlar obligó la retirada de las tropas, dando por finalizada la contienda sin la firma de un tratado final que supusiera cesión alguna de soberanía por parte de los resistentes, conocidos desde entonces como los “invencibles”.

Aunque sus hazañas nunca se dieron a conocer, dos líderes semínolas destacaron durante su época más gloriosa: Osceola y Abiaka.

Osceola fue un hombre apuesto y gran guerrero, cerebro y gran estratega de las campañas más exitosas frente al ejército norteamericano. Su habilidad como gran orador y su valentía y arrojo, le convirtieron en un ídolo del pueblo semínola. Considerado como un héroe por sus hermanos, al ser capturado por las tropas del General Thomas Jessup, éstas escribieron una de las páginas más oscuras de la historia norteamericana, dado que fue capturado a traición, precisamente durante una tregua ofrecida por el General. Posteriormente, en 1838, siendo prisionero murió en la cárcel de Charleston en extrañas circunstancias. Se dijo que falleció de enfermedad, pero nunca quedó aclarado el motivo. La historia semínola convirtió a Osceola en un mito.

Por su parte, Abiaka fue otro de los grandes protagonistas de su tiempo. Curandero y considerado el líder espiritual de su pueblo, fue un valiente que usó su “medicina” para revolver a los guerreros en contra de quienes querían oprimirles y expulsarles de su tierra. A sus tácticas de lucha se debieron muchas de las victorias semínolas, especialmente la llamada “batalla de Okeechobee”.

El número actual de seminolas sobrepasa los cuatro mil en Oklahoma y unos dos mil en Florida. Aunque han tenido que adaptarse a la vida moderna, siguen manteniendo en las reservas algunas de sus costumbres más ancestrales. Participan en eventos culturales, religiosos y recreativos, continúan realizando sus bailes y ritos más tradicionales, a la vez que los más ancianos relatan a los adolescentes las hazañas de su pueblo y de los guerreros más famosos de sus tribus. Con frecuencia suelen recibir visitas de turistas interesados en sus costumbres, a quienes venden su multicolor artesanía.

Los Everglades representan una experiencia que termina enamorando a quien permanece en silencio y observa el mundo natural que se ofrece a su alrededor, dado que en cada rincón, por inhóspito que parezca, existe un motivo de auténtica fascinación. El viajero debe dejarse seducir, sucumbiendo al hechizo de este paraíso de los pantanos y manglares.

F.Rubio Milá
 DATOS DE INTERÉS PARA EL VIAJERO

La mejor época para visitar los Everglades es durante la estación seca (desde diciembre a abril), cuando los animales se congregan en los pozos de agua.

Centro Turístico Principal = se encuentra a la entrada al parque.

Centro Turístico Royal Palm = a 6 kilómetros al oeste de la entrada principal.

Centro Turístico de Shark Valley = En el límite septentrional del parque.

Centro Turístico de Flamingo = Es el centro situado más al sur (existen alojamientos, camping, alquiler de embarcaciones y un pequeño mercado).

 

 

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